Espero haber dejado en tu alma de hierro un trozo de sabor a sal, los que dejan mis labios, lo que deja el haberme ido hace ya varios años.
He comprendido que mi lugar esta allí donde el viento sopla fuerte, la esperanza no se pierde, el mar es infinito y azul. Una cuidad que duerme, que es silenciosa, a la vez que chismosa, dónde al final nos conocemos todos y se atan lazos rápidamente. Pero soy de aquí, sin dejar de ser de allá.Y es imposible regalarte el mar, ni tan siquiera su sonido sin irme con la cabeza alta y tu con el orgullo subido.

